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Prince: Todos los ídolos van al cielo

Prince: Todos los ídolos van al cielo

Por Juan Facundo Díaz

A medida que vamos creciendo aprendemos a entender y aceptar que, en algún momento, los seres queridos con los que crecimos nos van a dejar. Nunca sabemos bien cuándo ni cómo, hasta incluso cuesta aceptar que así será. Si trasladamos esto a la música, es lógico pensar que los artistas que nos criaron ya deben estar entrados en edad, pero aún así nunca cabe en la cabeza la idea de pensar que podrían morirse. ¿Acaso Bowie no era inmortal? ¡Yo estaba seguro de que sí!

La muerte tiene, además, esa cuota de sorpresa que a veces es lo que más nos golpea. Prince Rogers Nelson, más conocido como Prince, tenía 57 años cuando lo encontraron sin vida. Era un tipo joven, a diferencia del Duque Blanco o de Lemmy Kilmister, quienes nos dejaron a principio de año y ya pisaban los 70 años. Quizás por eso causa el doble de impacto.

Me cuesta hablar de Prince buscando analizar su carrera porque no hay nada que no se haya dicho y semejante magnitud de artista nos delimita a pensarlo desde el carácter sentimental que en nosotros despierta. Personalmente a mí me emocionaba. Bah, me emociona. Podías odiarlo, claro. Nadie que cante «Tengo demasiado dinero pero no quiero gastarlo en mí. Me gustan las cosas lindas y vos sos lo más lindo que conozco» puede despertar demasiadas simpatías. Sin embargo, su sensibilidad contrarrestaba su pedantería sobre el escenario.

Hace un tiempo que en Estados Unidos la tensión racial se vio incrementada. En los últimos años, numerosos asesinatos de jóvenes afroamericanos pusieron en tensión a la sociedad, incluso volcándola a las calles en violentas manifestaciones. La muerte de Freddie Gray en Baltimore fue la gota que revalsó el vaso. Las protestas fueron extremadamente violentas y concurridas. En medio del toque de queda, la masiva presencia de fuerzas de seguridad y las movilizaciones, Prince dio un concierto por la Paz en la ciudad y presentó «Baltimore», una canción incluída en su último disco donde habla de los jóvenes muertos en manos de la policía.

Musicalmente siempre me movió la emoción y creo que Prince era la clara materialización de eso. Sus álbumes reunían las raíces de la música negra como James Brown, Marvin Gaye o Curtis Mayfield, sumados a un espíritu innovador y provocativo sin precedentes y a uno de los mejores guitarristas que pisaron la Tierra. Sensualidad, sexualidad, groove, baile e impresionantes discos. Todo eso fue Prince para mí. Hoy, ya unos días después de su muerte, recién caí en la cuenta de lo sucedido y entendí que nunca lo voy a ver en vivo. Todo eso mientras sonaba un video en la ceremonia de los Britts Awards que incluye una de las versiones más increíbles que escuché de «Purple Rain». Obvio que se me cayó una lágrima.

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